
«Ya hace tiempo que los franceses dejamos de creer que los alemanes comen solamente salchichas y chucrut. Por eso en Paris a nadie le llama la atención que las cocinas más refinadas provengan de Alemania. Aunque nos gustaría poder decir lo contrario, los franceses no hemos podido construir una ‹clase S›, ni en automóviles ni en cocinas. Por eso la gente viene aquí a comprar SieMatic. Muchos de los pisos más espléndidos de Paris datan de la época del arquitecto Haussmann. Una época en la que a los propietarios no les interesaba en absoluto la cocina e incluso, muchas veces, ni siquiera sabían dónde quedaba. Hoy en día ocurre exactamente lo contrario. A muchos arquitectos les gusta ubicar la cocina en el medio de la casa, considerándola como la habitación más importante, en la que cocinar se convierte en un placer. Lo que a muchos de nuestros clientes franceses e internacionales les gusta de SieMatic es el típico ‹esprit› alemán: cualidades como la calidad y la durabilidad, la precisión y la confiabilidad, hasta en los plazos de entrega. Quien como nosotros tiene más de 35 años de experiencia en este negocio sabe que unir el know-how alemán con el savoir-vivre francés es un arte que merece una SieMatic.»